Bajo el disfraz de aventura gráfica al uso vive Another Code R, una novela interactiva. ¿Qué es eso? Pues para algunos no de deja de ser una aventura gráfica descafeinada: menos objetos, más conversaciones, más linealidad... No deja de ser cierto. A través de Ashley no podrás coger objetos a tu antojo, será ella quien decida qué le hace falta y qué no. En este sentido, el juego sí peca de demasiado lineal. Es a las aventuras gráficas clásicas lo que los rails (sobre raíles) a los shooters. Quizá en algún momento tengas problemas para resolver un puzzle, pero será complicado que sientas esa sensación de ¿Y ahora qué hago?
A cambio, Cing nos ofrece un juego con una sólida historia en la que indagaremos sobre nuestro propio pasado y la muerte de nuestra madre. Y además envuelve el caramelo con un apartado gráfico sobresaliente, tanto por la belleza de los dibujos como por las animaciones. Algunas, sí, son repetitivas, sobre todo cuando tenemos a algún personaje en primer plano. Pero insisto en la idea de que estas propuestas gráficas son la receta ideal para Wii.
Carátula de Another Code RLlegados a cierto punto, en todo momento llevaremos dos dispositivos que nos ayudarán: el DAS (descaradamente, una Nintendo DSi), con el que podremos enviar mensajes, hacer fotos, etc.; y el TAS (con forma de Wiimando), que nos convertirá en pseudo-hackers. Aparte de estos dos artilugios, nuestro inventario siempre tendrá objetos para ser usados en algún momento. El hecho de que no podamos recoger ni la mitad de la mitad de todo lo que Ahsley mira hace que la exploración sea algo pesada.
Quizá sus dos puntos más criticables sean el sonido y algunos puzzles. Another Code R carece de voces, mientras que la banda sonora no mata. En cuanto a los puzzles, os pondré el primer ejemplo que me encontré: en el primer capítulo hay que despistar a un perro que está tras una valle. Una vez vemos comida tirada en el suelo, ¿cuál es nuestra reacción? Coger esa comida para tirársela. Bien, pues no hay manera de cogerla; la resolución del puzzle llega de una forma bastante anti-natural.
Más allá de estos dos pecados, el título de Cing ofrece muchas horas de juego (alguno dirá que a costa de diálogos interminables, pero es que ahí reside la gracia) y una historia adictiva. Una brillante apuesta de Nintendo, ideal para degustar durante las tardes de verano...









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el viernes, 17 de julio