Secrets of UlduarDurante milenios, Ulduar ha permanecido a un lado de los mortales, lejos de sus conflictos y luchas. Pero, desde su reciente descubrimiento, muchos se han hecho preguntas acerca del propósito original de dicha estructura. Algunos la consideraban una ciudad, construida para proclamar la gloria de sus creadores; otros pensaban que era una cámara acorazada que contenía tesoros infinitos, e incluso reliquias de los mismísimos y poderosos titanes. Pero se equivocaban: tras sus puertas no se encontraba una ciudad, ni una cámara acorazada, ni una respuesta definitiva a los misterios de los titanes. Todo lo que espera a aquellos que se aventuren en Ulduar es un horror que ni siquiera los titanes pudieron, desearon destruir, un mal que... apenas pudieron contener.
El nuevo señor de Ulduar ha reunido un enorme ejército de hierro para proteger la entrada a Ulduar e impedir a cualquier invitado indeseado (es decir, nosotros) que alcance el santuario que hay en su interior. Afortunadamente, podremos enfrentarnos al Ejército de Hierro con ventaja: una pequeña flota de vehículos de asedio que estará a nuestra disposición para ayudarnos en el asalto. Tendremos que utilizar estos vehículos con sabiduría para atravesar las defensas de Ulduar. Los conductores de trituradoras, por ejemplo, podrán crear charcos de alquitrán líquido que frenarán a los oponentes y a los que se puede prender fuego con ataques de efecto de área, mientras que los pasajeros de los demoledores podrán montarse en las catapultas a modo de carga para que el piloto los lance lejos. Si se usan con juicio, estas y otras facultades nos ayudarán a diezmar al ejército de hierro y a otras amenazas, como el Leviatán de llamas.









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