¿Por qué Final Fantasy XII, pues? Ante todo, por la historia. Una vez más, la fantasía domina el universo en el que se desarrolla el juego, y el argumento es uno de los elementos que mejor se han trazado, con disputas políticas, conflictos entre naciones y la habitual historia de amor de por medio. La acción toma lugar en un mundo llamado Ivalice, formado a su vez por los continentes de Valendia, Ordalia y Kerwon, cuyos países se encuentran en conflicto constante. Ivalice es el hogar para muchas culturas y razas de humanoides, siendo la más influyente de todas la de los humes, alrededor de cuya civilización giran la mayoría de los acontecimientos de este mundo. Ivalice, sin embargo, no es un lugar normal: la existencia de una energía natural llamada "niebla" hace posible la magia en sus tierras, por lo que los acontecimientos que se sucedan en Ivalice estarán fuertemente influenciados por este hecho.
En este contexto, el juego empieza con la boda truncada entre el príncipe Rasler Heios de Nabradia y la princesa Ashelia B'nargin de Dalmasca, a causa de la noticia de que Arcadia (la nación más poderosa de Valendia) había iniciado la invasión del reino de Nabradia; tan sólo un primer paso para acabar destruyendo también Dalmasca, que una vez reducida a cenizas marca el comienzo de una época oscura e incierta para Ivalice. Una época que, sin embargo, servirá para que los futuros liberadores del mundo se reúnan y comiencen el camino de su gesta. Aquí es donde la "niebla" cobra protagonismo, y donde Final Fantasy XII empieza realmente la aventura. Nuestra misión empezará tras la caída del Rey de Dalmasca (Raminas) a manos, supuestamente, de uno de los suyos tras intentar firmar un tratado de paz con Arcadia en la fortaleza de Nalbina. El reino de Arcadia desea arrasar con todo el mundo de Ivalice y apoderarse de todas las tierras utilizando para ello la fuerza que sea necesaria.
Desde un principio veremos que Final Fantasy XII es un juego de los que hacen historia, el apartado gráfico sorprende desde las escenas cinemáticas que nos adentran en la amplia y rica historia hasta las propias realizadas con el motor del juego, sinceramente, algo digno de admirar en una PS2. Se ha dado un cuidado meticuloso a todos los aspectos visuales, tanto al moldeado de los personajes (con todo lujo de detalles, sobretodo en la cara) como a los escenarios (muy amplios, llenos de vida y color). Las ciudades que rodean Ivalice no están exentas de esta característica y están llenas de detalles y de color; sin duda un gran trabajo en cuanto a diseño. Uno de los aspectos fuertes son los efectos visuales, que ya han hecho gala en entregas anteriores, sobretodo a la hora de invocar poderes.
El aspecto más novedoso y atractivo de la última entrega es el mejorado sistema de luchas. Ya no veremos como, de golpe y sin saber porqué, nos teletransportamos a un escenario de batalla para luchar con algún enemigo, sino que las luchas tendrán lugar en tiempo real o BDA (Batalla en Dimensión Activa). Ya que lucharemos en tiempo real y sobre el mismo escenario que nos movemos. Pudiendo dar esquinazo a nuestros enemigos sino nos vemos capaces de ganarlos. También se han introducido una serie de órdenes que se pueden preasignar a los luchadores, para hacer un poco más automáticas las luchas: las Gambits. Las Licencias es otro de los componentes importantes a la hora de la batalla, ya que si no te lo montas bien no podrás realizar según que magias o equiparte con armas y protecciones mejores.
Es posible que con tanto Gambit y Licencia os penséis que el juego se os puede hacer pesado, pero la verdad es que no empezamos con nada de esto. A medida que avanzamos, se nos van agregando bastante rápido opciones de juego que se nos explican con todo lujo de detalles, a modo de tutoriales, y con las que podremos experimentar, ya sea durante la batalla o no. El control de los personajes es muy sencillo e intuitivo, utilizando como siempre a un personaje como principal y llevando a los demás detrás.
En lo que respecta al apartado sonoro, la música ha sido siempre uno de los puntos fuertes en Final Fantasy, y en esta duodécima entrega no iba a ser menos. La banda sonora tiene unos temas muy acordes con ese toque especial para ambientar nuestro extraño fantástico mundo medieval-futurista y lleno de magia, que nos adentrará y acercará a ese lugar fantástico. Es posible que en algunos momentos notemos que la música es un tanto repetitiva, ya que si estamos bastante tiempo en una misma pantalla la oiremos repetirse varias veces, pero no son temas en absoluto malos o excesivamente repetitivos.
Por último, Final Fantasy es uno de esos juegos largos, en los que para llegar hasta el final, incluso sin cumplir con todas las misiones paralelas o tareas alternativas que se nos presente, vamos a tener que emplear horas y horas de juego. Esto sería más duro si el juego no contara con una historia magnífica, unos personajes carismáticos y una jugabilidad que nos lleva adonde la historia quiere llevarnos. Dedicar horas y horas a un juego así es más una delicia que un sacrificio...

3 Comentarios
jacson comentó
el jueves, 05 de julioFinal Fantasy comentó
el viernes, 17 de agostoabdellah comentó
el viernes, 16 de mayo