Jugando a… Folklore

Folklore

es un juego japonés –un pseudo -, con todo lo que esto implica. ¿Bonito? De acuerdo. ¿Con una historia elaborada? Quizá. ¿Original? Bastante. Pero también lento, lineal y espeso, muy espeso. Así que hay dos posibles reacciones ante este juego: que te encanten las paranoias japonesas y, por lo tanto, te emocione y te haga rememorar –salvando las distancias- a Ico, el mejor juego de la historia para muchos, o bien que lo tires por la ventana a los cinco minutos. Yo, tendería a ser de los segundos, pero mi afán por informaros –y la ausencia de ventanas en la sala de consolas- me lo impidió. Así que aquí estamos, escribiendo un ‘jugando a…’ y, dentro de poco, hasta una review. Pero vamos a palmos.

¿De qué va Folklore? Difícil pregunta si solo has jugado dos horitas al juego pero, por lo visto hasta ahora, la historia se basa en la coexistencia de nuestro mundo con otro donde habitan los muertos, llamado Netherworld al cual solo se puede viajar desde una pequeña aldea irlandesa: el pueblo de Doolin. Nuestros dos protagonistas, Ellen y Keats a los que podremos ir elegiendo alternativamente durante la partida, llegan al pueblo por motivos distintos. La primera, debido a una carta de su madre desaparecida y, el otro, tras una llamada de auxilio. La búsqueda de su progenitora de Ellen y la curiosidad periodística de Keats les llevarán a cruzar el umbral de Netherworld en multitud de ocasiones y a enfrentarse a sus peligros y a sus muertos.

FolkloreFolklore

Vale, ya tenemos historia freak japonesa, ahora sigamos por lo más destacable del juego: su diseño. Dentro de un apartado técnico decente, que no sobresaliente, destaca la originalidad del diseño de y escenarios. De este modo, vemos como el mundo de los muertos es representado con localizaciones llenas de colorido, flores, árboles y demás parafernalias, que lo convierten en una versión del más allá poco convencional. Así que en Folklore, el mundo gris, apagado y triste es el de los vivos, representado por la aldea irlandesa de Doolin y el alegre y cromático es el de los muertos, plagado, eso sí, de enemigos.

FolkloreFolklore

Dichos enemigos, de formas variopintas y disparatadas, se convertirán en nuestras propias armas según vayamos absorbiendo su identidad. Así pues, el sistema de combate, en tiempo real, se basa en la invocación de las criaturas a las que ya hemos derrotado para vencer a nuevos enemigos que al abatirles dispondremos como armas -¿me he explicado bien?- Es otra de las originalidades del juego que, como todas, funciona a medias, pero eso ya lo comentaremos en la que si no nos quedará nada que explicar.

Sin comentarios todavía

Publica un Comentario

Para añadir un comentario necesitamos algunos datos. Los campos obligatorios estan marcados con *.