Empecemos por el principio. Lair no es el peor juego de la historia, claro que no, pero había logrado crear unas expectativas tan grandes que nos tenía a todos en ascuas. Por eso se está llevando palos por todos lados, porqué consiguieron engañarnos. Lo peor del juego: su control. Mejor dicho: su NO control. Volar apaciblemente para hundir unos inofensivos y apáticos barcos, justo al empezar el juego, es sencillo. Incluso llegué a pensar: “¡ah! Pues no es tan difícil”. Nada, solo hay que esperar un poquito, cuando empieza la batalla de verdad para darse cuenta que esto es un caos. La diferencia entre acelerar y girar 180 grados es tan insignificante que el Sixaxis, el pobre, va a la suya, no te entiende, con lo que girarás en redondo justo cuando querías lanzarte contra un dragón enemigo. Eso por poner un caso extremo, pero es que otras tareas más sencillas, como pasar por la abertura de una cueva, se convertirán en odiseas tan complicadas que la pantalla de tu televisor va a peligrar. Y ante la excusa de que ‘pilotar’ un dragón tiene que ser difícil, dos cosas: (a) los dragones no existen y (b) si existieran supongo que diferenciarían una abertura de una pared.
LairLos problemas de jugabilidad junto con el lamentable y molesto framerate son básicamente lo que destroza el juego ya que el resto de apartados, sin ser nada del otro mundo, cumplen. Dejando aparte la banda sonora, que es muy buena, los gráficos mezclan elementos excepcionalmente bien hechos con otros que dejan bastante que desear. Los dragones, por ejemplo. Sus cuerpos se mueven con sorprendente verosimilitud, las texturas son excelentes y sus escamas reflejan la luz del Sol. Muy bonito. ¿Pero cómo puede ser que el fuego que escupen sea tan poco creíble? Otro ejemplo: el agua. En algunas pantallas el oleaje refleja la luz del atardecer en un efecto espectacular y en otras vemos como las balsas y barcazas flotantes parecen estar encajadas en un montón de lodo verde que teóricamente es agua. ¿Por qué? Del mismo modo unas ciudades inmensas y llenas de detalles se sitúan sobre colinas totalmente planas aliñadas con arbolillos bastante ridículos. Paradójico.
Resumiendo. Después de jugar a Lair me da la sensación de haber probado una beta muy prematura de un título que podría ser muy bueno. Detalles gráficos excelentes se combinan con total impunidad con elementos que parecen inacabados. Además, su jugabilidad caótica y exasperante acaba de cargarse un juego que, ni por asomo, vale los 70 euros que cuesta. Ahí queda dicho. Ahora solo nos queda leer la Lair reviewers guide y ver en qué nos estamos equivocando.

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JOSE-K comentó
el miércoles, 23 de enero