El juego empieza bien. Con un editor. Como debe ser y como todo buen amante de los RPG sabe que tiene que empezar un título. La imagen de Shepperd a lo Jack de Perdidos que tenemos vista de la promoción del juego y de la propia carátula puede modificarse a nuestro antojo, hasta modificando el sexo, aunque conservando la especie (humanos, siempre tan egocéntricos). Una vez tenemos a nuestro/a Shepperd tuneado/a y bien arregladito/a y le hemos modificado el trasfondo y el pasado entre algunas posibilidades predefinidas que luego repercuten en nuestro porvenir, empieza la aventura.
Mass EffectEn nuestros primeros pasos recorremos la SS Normandie en busca de nuestro buen amigo el capitán. En seguida, en lugar de eso, nos liamos a charlar con nuestra tripulación. No es necesario, pero puede hacerse, y total, el capitán puede esperar. Así pues, interactuando con nuestros subordinados nos damos cuenta de tres cosas. La primera: el diseño de los personajes, las texturas faciales y sus reacciones son francamente geniales. Segunda, el sistema de diálogo funciona muy bien, es muy original (mediante el stick izquierdo seleccionamos la frase que queremos decir) y implica decisiones constantes en las que es imposible volver atrás, y, tercera, el trasfondo y nuestro pasado elegidos previamente en el editor influyen claramente en la manera en como seremos tratados. Chapeau.
Finalmente nos presentamos ante el capitán y por cuestiones que ya descubriréis vosotros mismos, nos envían a explorar un bello planeta. Es aquí donde los gráficos, tan prometedores en la nave espacial y, sobretodo en los personajes, desmejoran un poco. El paisaje está empañado por un filtro extraño que recuerda una película antigua y que, aún dándole un toque estilizado, parece querer ocultar ciertas carencias técnicas. En el planeta es, también, donde empieza la acción. El sistema de combate intercala una experiencia FPS notable con un sistema por turnos y estratégico que nos permite jugar con las posiciones de nuestros compañeros y sus habilidades especiales. Así que si eres de los que quieres bastártelas solo con tu propia puntería puedes hacerlo y si añoras Baldur’s Gate y su componente estratégico, también dispones de esa opción. Lo mejor: combinarlas. Nosotros decidimos combinarlas y morimos en el intento. Pero tranquilos pronto tendréis la review completa del juego. Hasta pronto.








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