Airborne es la vuelta triunfal de la saga Medal of Honor después de las últimas chapuceras discretas entregas; es el primer capítulo de la saga en la nueva generación y es también un claro intento de innovar mínimamente en un género tan manoseado como el FPS. Se trata de un juego bien pensado, con sentido y bastante redondo, que tiene sus puntos mejorables pero en el que realmente llegas a sentirte, en algunos momentos, todo un soldado de la Segunda Guerra Mundial, que de eso se trata.
La principal baza que juega MoH: Airborne para diferenciarse del resto es el hecho que aquí los escenarios se abordan desde el aire. Cada localización es precedida por una proyección en la sala de reuniones donde se nos explicarán nuestros objetivos y, acto seguido, nos veremos apretujados en un banco en la cola de un avión, con nuestros compañeros mareándose, temblando, recibiendo balazos perdidos y el capitán dando las últimas instrucciones. Gran esmero ha puesto Electronic Arts en estas secuencias iniciales y hay que reconocerlo: han conseguido que la adrenalina te suba antes de la traca final: el salto. Una vez en el aire, gozarás de una perfecta perspectiva del campo de batalla y, aquí viene lo interesante, podrás dirigir tu paracaídas hacia casi cualquier punto del escenario.
Medal of Honor: AirborneCon esta particularidad, EA nos permite encarar el escenario de distintas maneras según nuestro criterio ya sea cayendo en las zonas seguras, marcadas con una bengala de humo verde y con munición de sobra en sus alrededores o bien siendo más atrevidos y aterrizando en medio de las posiciones enemigas. Esta última opción resulta bastante suicida ya que serás acribillado antes de recuperar el equilibrio pero resulta heroica si logras salir con vida. Una vez en el suelo, Airborne vuelve a ser un FPS convencional pero con un sistema de misiones abierto en el que puedes elegir el orden en que las realizarás. Esto es de agradecer porqué, debido a la elevada dificultad del juego, Travers tiende a morir bastante y, de este modo, puedes evitar tener que repetir tediosamente una vez y otra el mismo objetivo.
Si nos fijamos en los gráficos nos damos cuenta del detalle con que se ha diseñado cada localización que, a nivel global, presentan una apariencia sorprendentemente real. Aún así, cuando nos fijamos en la física y las texturas que conforman estos escenarios nos vemos que, aún siendo notables, no son el punto fuerte del juego y además no se modifican en tiempo real. No estaría de más un poco de interacción con el escenario para dar un poco más de verosimilitud al juego ya que por muchas granadas, tiros y bombazos que le tires a una pared esta no se dañará e incluso los agujeros de las balas acabarán por desaparecer en pocos segundos. Por otro lado, es de agradecer, teniendo en cuenta que Airborne cuenta tan sólo con seis localizaciones, que éstas sean bien dispares entre ellas. Así pues, recorreremos un pueblo siciliano, una ruinas en plena península itálica, la mítica playa de Normandia, y además visitaremos Holanda y Alemania, ya casi hacia el final de la Guerra.
Medal of Honor: AirborneSi el apartado gráfico del juego es notable pero mejorable, la jugabilidad sí que presenta esta vez posibilidades gratificantes. Aquí es muy difícil ir campando con nuestra Thompson en mano disparando a diestro y siniestro matando nazis sin pestañear. No, en Airborne debes usar las coberturas, esconderte, meterte en casas, subirte a tejados, flanquear al enemigo y, en definitiva, ser muy cauteloso, si no quieres ser víctima de las precisas balas enemigas. Y EA ha clavado el método de hacerlo. Mediante la combinación de gatillo + stick derecho seremos capaces, de, situados detrás de una cobertura, sacar la cabeza y escondernos con gran precisión, siendo capaces de evitar así el fuego enemigo que, dicho sea de paso, tiene una fijación por nosotros, el pobre Travers, totalmente inusual.
En resumen, ya era hora que EA nos proporcionara de nuevo un Medal of Honor decente y que buscara nuevas formas para innovar en esto de los shooters que ya lo tenemos muy visto. Buen inicio en la nueva generación. Con buenos gráficos, un apartado sonoro de lujo e incluso épico en algunos momentos, una IA bien trabajada y una dificultad endiablada, hacen de este Airborne una experiencia bastante creíble. Además, tirarse en paracaídas es algo que muchos queremos hacer y nunca nos atreveremos. Consolémonos con un salto virtual.

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