Travis Touchdown es el héroe al que acompañaremos durante toda la aventura. Es un tío normal, que vive en Santa Destroy. No trabaja, así que dedica su tiempo a lo que más le gusta, al anime y la lucha libre (bueno, también ve bastante porno, de eso nos daremos cuenta con la ingente cantidad de mensajes que nos dejará la empleada del videoclub pidiéndonos que devolvamos ciertas películas de éste género). Su piso, centro neurálgico de nuestras operaciones, está decorado con cientos de figuras de diversos mangas, máscaras de lucha libre y varias frikadas más (como una... ¡Nintendo 64!). En nuestro piso es donde recibiremos nuestras misiones, salvaremos la partida (entrando al baño y plantando un pino), nos cambiaremos de ropa (hay cientos de combinaciones, Travis es otaku hasta el último poro de su piel y por lo tanto tiene un armario llenito de ropa friki y super fashion), comeremos, elegiremos nuestro sable... eh, ¡espera! ¡Si aún no os he explicado cuál es nuestra misión en Santa Destroy! A ver...
En principio nos encontramos en un juego tipo GTA: ciudad abierta, multitud de misiones y trabajos a realizar, objetos ocultos que destruir, etc. Pero aquí acaban los parecidos, no se asemeja en nada a un GTA, así que no espereis eso. Como iba diciendo, un buen día Travis se encuentra pujando en Ebay por un sable láser muy parecido a los de Star Wars, lo consigue y entonces aparece en su vida la mujer más bella que jamás han visto sus ojos. Su nombre es Silvia Christel y le dice que al adquirir esa katana puede entrar en el selecto club de la United Assassins Association, él se encuentra en el puesto 11 de la lista de asesinos más importante de Santa Destroy, y al estar en la lista otros vendrán a por él para ocupar ese puesto, así que no le queda más remedio que asesinar uno por uno a todos los asesinos profesionales que se encuentran en la lista por encima suyo. Además Silvia sabe jugar bien sus cartas y le promete que si llega al 1er puesto tendrá vía libre con ella (algo que motiva sobremanera a Travis). Pero lo que Travis no se pregunta (más que nada por que sólo piensa en poder llevársela a la cama), es ¿por qué tiene tanto interés Silvia en que llegue al número uno? ¿Quién está detrás de la organización de Asesinos? ¿Quién es realmente Silvia? Todas estás preguntas, y muchas más que se nos plantearán durante el juego tendrán su respuesta al final, cuando logremos llegar al codiciado 1er puesto y de una manera que tan sólo Goichi Suda sabe hacer: con humor, mucha violencia, y terminando con un grand guiño a algunas series y películas de hoy en dia que nos dejará con la mandíbula incrustada en el suelo o bien desencajada de las risas que nos podemos llegar a pegar. De hecho el juego enterito es un homenaje a algunas series, películas y mangas. Está lleno de referencias, que los más mayorcitos de por aquí sabrán reconocer perfectamente.
OuchHablemos de su apartado gráfico, algo que a buen seguro echará para atrás a más de uno. Como ya he dicho, a GHM no le preocupa en absoluto estar a la vanguardia de esta generación con respecto a gráficos. Ellos saben lo que quieren crear y no necesitan el Unreal Engine para llevarlo a cabo. No More Heroes tiene un aspecto muy particular, la ciudad es muy sencillita, prácticamente vacía, pero es que solo es un escenario más para que nuestro héroe lleve a cabo sus misiones. Si que es cierto que peca de un popping insultante a estas alturas, y que cuando vas con tu moto a veces giras por una esquina y te la comes aún a pesar de estar a un metro de ella, pero son fallos que vista la obra en general, se perdonan a los 5 minutos. Todos los iconos del interfaz en pantalla están hechos de píxeles, a la antigua usanza quiero decir, dándole al juego un aire retro que le sienta de maravilla. Los personajes, sencillitos y con un estilo sumamente japonés, se te quedan grabados en la memoria. Hay pocas secuencias de video, un par para cada asesino, pero son suficientes para que se te quede marcada a fuego la personalidad de cada uno de los asesinos a los que te vas enfrentando. En serio hacia años que no veía un diseño de personajes tan sobradamente bueno y lleno de carisma. Tanto el personaje principal, como los secundarios, y lo asesinos. Desde el gran Solid Snake y su Metal Gear Solid uno que no veía un elenco tan maravilloso de personajes.
Mira que sable laser tengo...Cada vez que queramos enfrentarnos a un nuevo asesino deberemos pagar una suma considerable de dinero. ¿Que hacemos para conseguirla? Pues currar, evidentemente. Tendremos dos tipos de trabajos bien diferenciados, los normales y mal pagados (recoger basura, atrapar escorpiones, salvar gatitos perdidos, etc), y los trabajos de asesinato, que serán misiones de matanzas secundarias que nos serán encomendadas por la agencia. Con el dinero que ganemos podremos comprarnos cientos (no exagero) de camisetas, pantalones, cinturones, gafas, bambas; podremos entrenar en el gimnasio (para lo que el mando de Wii va como la seda), alquilar videos para aprender nuevas técnicas de lucha, nuevas (y flipantes) katanas o bien pagar la cuota para enfrentarnos al siguiente asesino. Hay que decir que cada uno de los asesinos tiene su propio estilo, escenario y sicarios que destruir, por lo tanto cada asesinato será como una pantalla nueva en la que buscar los puntos débiles de los rivales a batir para finalmente enfrentarnos a los duros asesinos de la lista.
Los controles del personaje y su katana están muy bien pensados. Nada de hacer como en Red Steel y menear el Wiimote en todas direcciones para ver si le damos a algún enemigo en vez de darle al colega que tienes sentado a tu lado. Se juega de una manera más clásica. Te mueves con el stick del nunchuck, fijas objetivo con Z y atacas con los botones A y B, y cuando tengas al enemigo a punto de morir aparecerá en pantalla hacia dónde has de mover el wiimote y entonces sí, ahí si que asestarás el golpe final con toda tu fuerza como si realmente tuvieras la katana en tu mano. La capacidad de inmersión de este sistema es brutal y muy acertada a mi parecer. Otra de las cosas más criticadas del juego en su llegada a Europa es la falta de sangre. Bien es cierto que la versión americana cuenta con una adaptación en la que la sangre sale a chorros de los cuerpos que vamos descuartizando a nuestro paso (al estilo de las secuencias más violentas de Kill Bill, como aquella en la que La Novia se enfrenta a los 88 magníficos), pero a nosotros nos ha llegado el juego tal cual salió en Japón, sustituyendo esa sangre por píxeles negros que dan la sensación de que el cuerpo inerte se carboniza y luego se evapora. Cierto es que la violencia queda suavizada de esta manera, pero tampoco nos hemos de echar las manos a la cabeza, hemos recibido el juego tal y como lo concibió su creador (con eso a mí me basta)y os aseguro que la sensación de juego violento no desaparece por que no haya sangre. El Wiimote y nuestra katana se encargan de ello.
Para finalizar recalcar que es un juego especial, con un apartado gráfico muy especial, muy violento, algo picante y con un humor muy negro. Con esto me vengo a referir a que no está hecho para todos los paladares. Jugarlo y disfrutarlo quiere decir entender lo que los diseñadores se han propuesto, perdonarle sus defectos gráficos, y meterse de lleno en la historia que nos propone. No está hecho para casuals (que de todas formas en Wii van sobrados). Está hecho para todos aquellos que amamos lo diferente, que adoramos la época de los ocho bits y disfrutamos con lo retro, que tragamos anime por doquier, nos encantan las referencias pop y estamos faltos de grandes personajes. Para todos ellos Travis Touchdown ha llegado para salvarnos de la rutina en que a veces cae el sector de los videojuegos, y no enfundará su katana hasta que haya llegado a ser el Número 1. El mejor asesino. Como reza la página de GHM, Punk’s not Dead.

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