Desde el pasado mes de mayo, Piratas del Caribe: en el fin del mundo se está proyectando en los cines de todo el mundo. En esta ocasión, Will Turner (Orlando Bloom), Elisabeth Swann (Keira Knightly) y el antes enemigo, ahora amigo, Capitán Barbossa (Geoffrey Rush) deben viajar más allá de los mares conocidos para liberar a Jack Sparrow y a la Perla Negra de las garras del Kraken. Tras apoderarse del corazón de Davy Jones, Lord Cutler Beckett está intentando hacerse con el control total de los mares y eliminar, así, la piratería de una vez por todas. Esto no puede ocurrir, por supuesto, por lo que nuestros amigos de bandera negra se ponen manos a la obra con la intención de unir todas las fuerzas piratas del mundo. El videojuego de Piratas del Caribe: en el fin del mundo no se limita a la tercera película de la trilogía de Jack Sparrow, sino que también repasa lo que vimos en Piratas del Caribe: el cofre del hombre muerto, ya que no se hizo un videojuego para consolas domésticas de esa película, y su popularidad no podía caer en saco roto.
El argumento mezcla, de una forma un tanto caótica, los argumentos de la segunda y de la tercera película. El apartado gráfico es muy notable en su versión para Xbox 360 y para PlayStation 3. El modelado de los personajes es excelente, al igual que sus animaciones, especialmente las de Jack Sparrow, para las que se contrató a un imitador del personaje y se capturaron sus movimientos. Cuando en el juego hacemos correr a Jack, éste lo hace con sus peculiares bamboleos, meneando los brazos de forma extraña; y cuando nos desplazamos en sigilo, el movimiento llega a ser incluso cómico, igual que en la película. Es sorprendente el nivel de realismo que han conseguido con este Jack virtual. En ciertos puntos del juego hay que pulsar botones del mando en una secuencia que se nos indica en pantalla, algo muy de moda últimamente (y sino que se lo pregunten a Kratos). Estas escenas son para lucimiento de Jack, pulsando bien los botones veremos como el personaje hace de las suyas: humillando, esquivando y bailando con los enemigos.
El juego es muy lineal, con un argumento muy definido y un camino totalmente escrito por el que debemos pasar para avanzar. En ocasiones esto se agradece, pero en otros momentos es un poco molesto. ¿Por qué no puedo pasar por ese puente hasta que mate a todos los caníbales que se me quieren comer? Por suerte el ritmo es rápido, y cada fase es muy distinta de la anterior, ya que hay que cubrir el argumento de dos películas enteras. Los escenarios pertenecen a los films, aunque hay algunas ausencias y algunas novedades (no demasiadas). Así pues, en la misión de la isla de los Pelegostos, no podremos disfrutar de algunos de sus momentos cumbres de la película (la carrera de jaulas-bola), pero viviremos nuevas escenas, como el descenso por un río bravo mientras los salvajes nos arrojan sus lanzas y sus flechas. A nivel técnico estos escenarios son buenos. No excelentes, pero buenos. El nivel de detalle podría haber sido más alto, al igual que la resolución de ciertas texturas, que cantan.
Piratas del Caribe: en el fin del mundo es un juego sencillo, como suele pasar en los videojuegos de películas, que van destinados a un publico generalista más que a un publico hardcore-gamer. Terminar el juego es cuestión de hecharle horas, no habilidad, pues salvo los combates más difíciles contra enemigos finales, el resto es pan comido. Para el ataque hay sólo un botón, y pulsarlo repetidamente es suficiente para derrotar a cualquier enemigo común (piratas de agua dulce). Si tenemos ganas de ver en acción a Jack, bastará con utilizar alguno de sus movimientos especiales de contraataque, que utilizará para evitar la embestida de sus enemigos de forma vistosa. Los combates más importantes, con personajes centrales como el mismísimo Davy Jones, son lo más espectacular y difícil del juego, pues no sólo se trata de dar espadazos y esquivar los suyos: hay que combinar el ataque y la defensa con la pulsación de botones que se indican por pantalla, de forma rápida y rítmica. Lo más divertido, como en la película, es la escena de batalla final en medio de un gigantesco remolino marino.

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Anonimo comentó
el domingo, 01 de junio