Este viernes día 12 de febrero se pone a la venta en España Star Ocean: The Last Hope International, precuela de la saga que en un principio iba a ser un título exclusivo de Xbox 360. Por diversos motivos no había podido echarle el guante a la versión de la consola de Microsoft, de manera que cuando se anunció la de PS3 decidí esperarme a ésta por los extras que garantizaba Square-Enix. Ya lo tengo en mis manos, y me aventuro a escribir mis primeras impresiones tras apenas unas cinco horas de juego.
Tanto el vídeo de introducción como los primeros minutos de juego recuerdan a su predecesor directo, Till the End of Time: el jugador puede examinar diversas salas a bordo de la nave en la que se encuentra Edge, el protagonista, y pronto hace aparición Reimi, la amiga de la infancia de éste. Ambos son miembros de la nave espacial SRF-003 Calnus, y por causas del destino terminan con un aterrizaje de emergencia junto a varias otras naves en un planeta desconocido. Una de las naves resulta extraviada, de modo que Edge y Reimi se encargarán de recuperarla, con los peligros que esto conlleva.
El control resulta bastante sencillo; el joystick sirve para el movimiento básico, mientras que el resto de botones tienen su propio cometido en las peleas. Por su parte, las batallas continúan siendo aquello a lo que nos tienen acostumbrados en Star Ocean: en tiempo real. Controlamos a un personaje entre los que aparecen en batalla (que pueden llegar a ser cuatro), pero podemos escoger a quién, e incluso ir cambiando durante el transcurso de la batalla. De esta manera tendremos la opción de conseguir los trofeos (los Battle Trophies propios del juego, no los de PSN) que existen: 100 por personaje. Una auténtica burrada teniendo en cuenta que el total de personajes es de nueve, pero gracias a ello, y junto a la gran cantidad de sidequests, podremos sumar una buena cantidad de horas a la historia principal.
La belleza del paisaje en la versión de 360En un principio, los personajes parecen tener cierto carisma. Al menos, sus reacciones y conversaciones no resultan fuera de lugar, y entre ellos se establece una relación bastante amena de presenciar. Lo hace especialmente agradable que la acción se desarrolle sobre la base de unos gráficos vistosos, coloridos, que nada tienen que envidiar a otros RPG de mayor renombre. Así pues, el apartado gráfico es un gran punto a favor: resulta todo un gozo explorar los diferentes escenarios con la combinación de un paisaje espléndido y la música de Motoi Sakuraba.
Otro gran acierto es la posibilidad de escoger entre un diseño estilo anime, que siempre ha acompañado a la saga, o bien otro más realista, y que afecta tanto a los personajes como al aspecto general del juego. Como curiosidad, cabe recordar la doble comercialización que hizo Namco en Japón de su Tales of Hearts: una con diseño versión anime, mientras que la otra optaba por un aspecto más realista. La primera opción tuvo unas buenas ventas, pero la segunda resultó un fracaso absoluto. No es de extrañar, pues, que Square-Enix haya decidido contentar a todos sus compradores a nivel visual en el mismo disco, sin necesidad de elegir antes de la compra, y con la posibilidad de cambiar durante el juego.
Comparación de ambos diseñosNo obstante, tiene un punto que considero altamente negativo: la cámara. Resulta tediosa. En un juego con tantos aspectos altamente positivos, es casi imperdonable que el movimiento infructuoso de la cámara nos impida avanzar con total comodidad por los escenarios tan bien cuidados. Square-Enix, trabajad en ello para la próxima vez.
Poco más puedo añadir respecto a las horas de juego que he podido disfrutar por el momento, pero me hallo ansiosa por terminarlo y poder ofreceros un análisis en profundidad de la tan esperada última entrega de Star Ocean. Lamento no poder comparar con la versión de 360, pero eso no significa que vaya a dejar de lado los cambios realizados para la versión de PlayStation 3.









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Eriol comentó
el martes, 09 de febrero