Tengo que admitirlo: cuando cayó en mis manos el cartucho de SimCity DS tuve un amago de infarto. Después de innumerables sesiones en mi SNES, allá por el siglo XX, volvía a tener la oportunidad de sentirme alcalde. Y con stylus. Grande... También tengo que decir que ahora, partidas después, este SimCity DS me sabe a poco. No es un mal juego ni mucho menos, pero estoy seguro de que podría haber sido mucho mejor...
Y es que una portátil como la Nintendo DS es ideal para un juego como SimCity. Y la pantalla táctil abre un mundo de opciones, porque no hay que olvidar que cualquier SimCity con pad tradicional pierde mucho (nada como el mouse...) Sin embargo, la adopción del stylus ha quedado en entredicho porque cuesta mucho manejarlo con precisión. No es culpa del lápiz, sino de lo pequeño de la pantalla.
A lo que vamos: a este SimCity se juega como a todos. Central energética, zonas industriales, zonas comerciales, zonas residenciales... Y luego colegios, hospitales y un largo etcétera de opciones. Basado en SimCity3000, quizá lo peor en cuanto a posibilidades de juego sea lo pobre del apartado presupuestario. Sorprenden también, contra lo que nos solemos encontrar en DS, los elevados tiempos de carga. Por otro lado, la portátil sabe aprovechar sus otras cualidades, como el micrófono, que usaremos para apagar incendios: soplando, soplando...
Así que no todo es echar de menos... De hecho, hay algo que echaremos de más: a nuestro consejero. Tendremos unos cuantos para elegir: Mr. Maxis (¡cameo de Will Wright!), Julie McSim, Ayako Tachibana, Kaishu Tachibana y Servo 3000. No te engañes, todos ellos se acabarán haciendo pesados...

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