Segunda Guerra Mundial. Muchos jugadores se tiran para atrás al oír estas tres palabras, y no es para menos, ya que hay tal cantidad de videojuegos ambientados en esa época que se hace difícil querer más. Velvet Assassin tiene el detalle de abordar la historia desde otro punto de vista, o mejor dicho, desde otro género: el sigilo. En esta ocasión, sí, seguiremos matando nazis como churros, pero dispararemos muchos menos tiros. Se trata de pasar desapercibido. Y realmente lo tendrás complicado si no lo haces, porque a la que hagas el más mínimo ruido tendrás el cuerpo lleno de plomo.
Velvet Assassin lucha por ser un título realista, pero se queda en el camino. Si bien es cierto que la táctica kamikaze nos llevará irremediablemente al fracaso, hay otros aspectos que patinan. Por ejemplo, a la hora de deshacernos de los enemigos se da una situación bastante normal: nos cargamos a uno de ellos mientras el otro está de espaldas. Cuando éste se da la vuelta, oh, misterio, mi compañero está muerto, o ha desaparecido, si somos lo bastante rápidos como para esconder el cadáver. Es indiferente, la cosa es que le dará bastante igual y seguirá patrullando. Una IA mal calibrada en su juego de estas características es mortal de necesidad.
Otros aspectos jugables también desentonan. Nuestra arma por excelencia, el cuchillo, requiere que nos acerquemos al enemigo para poder asesinarlo. Pero tendrá que ser realmente cerca para que en la pantalla aparezca la opción de matar y entonces sí, pulsando A, podamos hacerlo. Más de una vez nuestros enemigos nos cazarán in fraganti, intentando encontrar el momento en que la A se active. Por otro lado, optar por el modo manual es otro suicidio: con el gatillo izquierdo podemos desenfundar el cuchillo, y asestar puñaladas con el gatillo derecho, pero se trata de un método muy impreciso (por mucho que apuntes a la espalda) y que terminará con nuestra protagonista estirando la pata.
Carátula de Velvet Assassin en la versión 360Hablemos de ella, de Violette. Todo el juego se desarrolla como un gran flashback, ya que la espía se encuentra postrada en una cama, malherida. Así, la acción en la que tomamos parte nosotros constituye para ella una serie de recuerdos. El diseño de la protagonista está cuidado, aunque en general el juego no luzca precisamente unos gráficos de infarto. El uso de las luces está por debajo de lo que cabría esperar en un título de sigilo, y funciona mucho mejor en interiores que en exteriores. Los enemigos tampoco son gran cosa, y muchas veces tendremos la sensación de estar matando al mismo soldado una y otra vez.
La jugabilidad de Velvet Assassin reposa sobre tres grandes bazas: el modo morfina, el camuflaje y las mejoras del personaje. El modo morfina no es más que una especie de tiempo-bala (bullet-time) que podremos activar siempre y cuando tengamos morfina (la vamos encontrado, al igual que los botiquines de salud, en diversos puntos del escenario). Personalmente, los tiempos-bala nunca me han robado el corazón, pero meterlos de esta manera en un juego de la Segunda Guerra Mundial... me parece un error de bulto. Al activarlo, una neblina cubre el escenario al tiempo que la Violette actual, vestida con un tímido camisón, entra en juego para cargarse al soldado o soldados de turno.
Los camuflajes no están mal del todo, aunque si nos acercamos demasiado a un enemigo, aún portando uniforme de señorita nazi, nos reconocerá (estos alemanes no olvidan una cara...), mientras que las mejoras de personaje, ni fu ni fa. Se trata de ir recolectando ítems dispersos por el escenario, que podremos intercambiar por upgrades: mayor sigilo, más duración de la morfina y más resistencia.
Posiblemente lo más destacado del juego sea un apartado sonoro que no desentona y que crea un ambiente de tensión correcto. En general, la propuesta base de Velvet Assassin no es mala, pero la ejecución hace que el nivel del juego pierda muchos enteros. Gráficamente desfasado, sin una gran historia (y había material para ella) y con una jugabilidad bastante comprometida, el título de Replay Studios no hará historia.









1 Comentario
angel comentó
el sábado, 15 de agosto